David Edmons: «Los paralelismos entre el pasado y la actualidad son incómodos»
En junio de 1936, el estudiante Johann Nelböck asesina al filósofo Moritz Schlick, el fundador del Círculo de Viena. Este es el principio del fin. El enorme legado de esta escuela se fue disolviendo en las décadas posteriores a la muerte de Schlick. El filósofo David Edmons escribe sobre ello en «El asesinato del profesor Schlick».
Después de Schlick, Otto Neurath falleció en 1945, Wittgenstein fallecería en 1951, Waismann en 1959, Carnap en 1970, Tarski en 1983, Ayer en 1989, Popper en 1994 y Hempel en 1997. Estos intelectuales lucharon por fortalecer las bases de la filosofía y clarificar los métodos científicos, por acotar y refutar los excesos metafísicos y por cimentar el empirismo lógico, también conocido como positivismo lógico.
El Círculo de Viena combinó la idea de que nuestro conocimiento se deriva del mundo natural con el uso de la lógica moderna. El objetivo, sostiene el filósofo David Edmons en El asesinato del profesor Schlick: auge y caída del Círculo de Viena (Cátedra, 2025), era construir nada más y nada menos que una nueva filosofía.
Aunque la ambición del empirismo lógico se ha perdido, su influencia aún se nota: la filosofía analítica no existiría sin el empuje del Círculo. Un objetivo más o menos compartido fue acabar con la metafísica (gracias a herramientas epistemológicas como diferenciar entre verdades analíticas y sintéticas, verdades a priori y a posteriori, etcétera). Alfred Jules Ayer, por ejemplo, descartó las afirmaciones sobre Dios porque carecen de sentido. No serían falsas, sino más bien absurdas, inverificables, infalsables.
Edmons retrata la diversidad y riqueza de esta república de eruditos dentro del contexto efervescente de Viena, de una auténtica revolución científica y del estallido de la Segunda Guerra Mundial. El Círculo de Viena, al igual que el psicoanálisis (aunque en sus antípodas programáticas), está tan integrado en nuestra cultura que probablemente hemos sido incapaces de verlo. Hablamos con él.
El Círculo de Viena combinó la idea de que nuestro conocimiento se deriva del mundo natural con el uso de la lógica moderna. El objetivo era construir nada más y nada menos que una nueva filosofía
Por cómo se sentaban, el Círculo de Viena sería más bien un rectángulo, aunque yo lo imagino como un donut, con un vacío central que representaría la metafísica. ¿Por qué ha sido tan difícil erradicarla?
Supongo que porque hay algunas preguntas muy básicas, fascinantes e importantes (¿qué es la causalidad?, ¿cuál es la naturaleza del tiempo?, etcétera), que vale la pena plantear e intentar responder, aunque las respuestas no sean necesariamente comprobables ni verificables, como exigía el Círculo de Viena.
Su libro es una biografía coral fascinante. Disfruté de su retrato de Neurath, un lector voraz con barba roja y muy activo políticamente. ¿Cómo hemos llegado a la idea de que el Círculo de Viena se centraba en la filosofía de la ciencia y dejaba la política de lado? ¿No se puede desarrollar una ciencia de la política?
El Círculo de Viena ha sido considerado durante mucho tiempo un movimiento apolítico. Esto se debe, en parte, a que las cuestiones normativas a las que la política intenta responder no son verificables. En todo caso, lo que intento demostrar en mi libro es que el Círculo de Viena era profundamente político. Justamente por esta razón fue visto como una amenaza tanto para los fascistas que derribaron el poder en Austria en 1934 como posteriormente por los nazis. De hecho, se puede considerar la postura antimetafísica del Círculo como manifiestamente política, ya que la ideología fascista y nazi rebosa de metafísica; por ejemplo, la idea de que el Volk, el pueblo, es más que una simple colección de individuos.
El dilema del Círculo era cómo generar opiniones políticas sin dejar de ser fieles a su afirmación de que las declaraciones normativas carecen de sentido. Una solución consistía simplemente en centrarse en lo que funcionaba: un análisis pragmático… ¿Genera la política X más felicidad o bienestar humano, por ejemplo, que la política Y? Esto resultaba atractivo para los positivistas porque, en cierto modo, es medible, pero no es una solución muy satisfactoria, ya que no aborda la cuestión de por qué deberíamos preocuparnos ante todo por la felicidad o el bienestar humano.
«Se puede considerar la postura antimetafísica del Círculo como manifiestamente política, ya que la ideología fascista y nazi rebosa de metafísica»
Esta pregunta es demasiado fácil, pero inevitable: ¿existen similitudes entre el asesinato de Moritz Schlick y el contexto político actual?
Me temo que los paralelismos entre el pasado y la actualidad son incómodos. Schlick fue asesinado en un momento de creciente intolerancia política, xenofobia y racismo. Escribo esto unas semanas después de los disturbios en Irlanda del Norte, cuando hombres enmascarados recorrieron las calles de Belfast atacando casas y vehículos, tras un brutal ataque perpetrado por un ciudadano sudanés. Por supuesto, en la década de 1930 no existían las redes sociales, pero los periódicos de la época contribuyeron a generar miedo.
Su libro responde de diversas maneras a cuál es el legado del Círculo de Viena. ¿Hay más pensadores neopositivistas dentro o fuera de la filosofía?
El Círculo de Viena es fundamental para la historia de la filosofía angloamericana. Cuando se disolvió, sus miembros huyeron, principalmente al Reino Unido y a Estados Unidos. Se llevaron consigo sus ideas. No creo que muchos filósofos se autodenominen positivistas lógicos, en el sentido del Círculo de Viena, pero sí creo que algunas de sus virtudes (como el énfasis en la claridad, la importancia de la coherencia conceptual y el desprecio de la charlatanería) están presentes en la práctica filosófica actual.
Aunque no sea un positivista, usted ha publicado un libro sobre Peter Singer, un experto en ética que ayudó a popularizar el experimento mental del niño que se ahoga en un estanque poco profundo.
Peter Singer escribe con una claridad admirable. Sin embargo, no podría ser un positivista lógico ya que él, sin duda, no considera que las afirmaciones morales carezcan de sentido. Piensa, más bien, que una afirmación como «asesinar está mal» es verdadera, objetivamente verdadera. Otto Neurath tenía instintos utilitaristas, pero las raíces intelectuales de Singer se encuentran en una tradición utilitarista más británica: Bentham, Mill, Sidgwick. Un utilitarista como Singer sostiene que la felicidad debe maximizarse y el sufrimiento minimizarse; ese cálculo utilitarista, por cierto, sí es «medible».
«Schlick fue asesinado en un momento de creciente intolerancia política, xenofobia y racismo. Por supuesto, en la década de 1930 no existían las redes sociales, pero los periódicos de la época contribuyeron a generar miedo»
Despídase con alguna recomendación concreta que podamos contrastar, medir y falsar.
Leo mucha filosofía para preparar Philosophy Bites (www.philosophybites.com). Últimamente he leído algunos libros que puedo recomendar. Por ejemplo, obras sobre la filosofía de las preguntas (Lani Watson), las profecías (la filósofa mexicana Carissa Véliz) y el porqué importamos (Rebecca Goldstein). A propósito, estoy terminando mi próximo libro, que intenta narrar la historia de la filosofía del siglo XX mediante experimentos mentales, como el del estanque poco profundo de Singer. La mayoría de estos experimentos se inventaron en la segunda mitad del siglo, no en la primera. Quizás la razón sea la influencia del Círculo de Viena y los positivistas lógicos. Los experimentos mentales no son verificables, así que Neurath y otros podrían haber gritado «¡Metafísica!» si algún filósofo se hubiera atrevido a plantearlos.
Fuente: https://filco.es/
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